¿Cómo se aplica?

Siempre que toquemos lo haremos con sensibilidad, respeto, delicadeza, ternura, paciencia y con-centración, con movimientos de ritmos lentos; aunque cambiando las cadencias; confiando en nuestra intuición puesta al servicio de las manos, des-cubriendo nuestra capacidad de sanación, cuando esa es nuestra entera intención.

Esto se sintetiza en una palabra: AMOR. Lo más importante de su aprendizaje consiste en irse abriendo a la energía amorosa incondicional. Y la aptitud del masajista respondería a esta máxima u otra similar: "En estos momentos estoy disponible plenamente para ti. Para escucharte, para acompañarte, para tranquilizarte, con lo que yo me siento ser, sin pretender nada, solamente vivir el aquí y el ahora, única realidad verdadera. Es posible que nuestras almas se encuentren, si no es así tendremos otras ocasiones para intentarlo. Me entrego conscientemente a la vivencia, sabiendo que hay luces y sombras y que es necesario experimentarlo todo para crecer y evolucionar. Y este proceso activo y fluido nos conducirá a la Salud"